domingo, 23 de agosto de 2015

EL CAPITÁN Y LA CHICA DEL ADIÓS.



                 EL CAPITÁN Y LA CHICA DEL ADIÓS

   Ella tenía la mirada perdida entre la niebla de aquel frío y húmedo amanecer. Pensaba que pronto aquella calma desaparecería en el éter y solamente quedaría el recuerdo.

   Llegaron delante de la estación y bajaron del jeep, parecía que toda la población de Chartres estaba allí. Multitud de soldados, banderas, brazos en el alto, marchas militares, abrazos y besos.
   Una vez en el andén se quedaron en un rincón relativamente tranquilo. Flotaba un olor a aceite metálico mezclado con rata podrida. La luz de las farolas resbalaba por encima del techo de los vagones.
   Allí en ese espacio especial para los manos.
  -Tendrás un buen viaje -dijo ella sin dirigir la mirada hacia él.
  -Sí ya lo sé, la vía está bien vigilada seguro que no tendremos problemas..
  -¡Ojala no te tuvieras que marchar!
  -Eres muy buena conmigo, pero tú tienes tu familia, tu trabajo, tu vida está aquí con los tuyos, no te quedas sola.
  Se quedaron en silencio, uno de aquellos que rompen el alma.
 -¿Crees que eres muy mayor para mí? -Le preguntó ella ocultando la mirada hacia el suelo. Cómo escondiendo la verguenza por la pregunta. 
 -Sí es verdad...¡Soy muy mayor para ti!
 Entonces se acercó hasta casi tocarle el hombro, sobre sus mejillas se posó un tono rosado y arrastrando las sílabas, como rogando le susurró.
 -Ya sabes donde encontrarme, cuando quieras ahí estaré -hizo un gesto un tanto infantil alzando los hombros- ... si alguna vez tienes ganas de volver a verme.
 -Me gustaría mucho- contestó mostrándole una cálida sonrisa.
 Ella sentía una sensación nueva, o quizás olvidada por la guerra. Era como si  no supieran decirse adiós. De golpe se alzó de puntillas y le besó tiernamente en los labios.
 -Te encontrará a faltar- sus húmedos ojos reflejaban una luz tenue que empezaba a romper la amanecida.
 Él volvió a sonreír y la abrazó calidamente, ninguno de los dos tenía fuerzas para separar ese abrazo, hasta que sonó el pito agudo de la locomotora anunciando su inminente salida hacia el frente del este.
 -Yo también te encontraré a faltar, recuerda nuestra noche en la casa del lago, eso permanecerá siempre en nuestros corazones, ya nada ni nadie nos lo podrá arrebatar.
 -Cúidate y vuelve, ahora se que tengo un objetivo en la vida, que puedo amar y ser amada.
  El factor de gorra colorada mirando hacia el maquinista subía y bajaba la mano como si tirara de la cadena de una cisterna dando
 salida al tren.

  Atrapó al vuelo el agarradero del estribo del vagón, justo en el momento que la locomotora aceleraba, soltando chorros alternativos de vapor blanco que resbalaban por el andén que iba dejando atrás mientras se diluían.
  El brazo levantado de ella se iluminaba intermitentemente por las luces de las ventanillas de los vagones que tomaban velocidad. Al final solamente dos luces rojas a lo lejos encima de la vía.

  Mientras volvía recordaba la noche vivida. El día se abría de manera que el sol aparecía en un cielo azul enmarcado por el norte por unas grandes nubes negras, y por el oeste por otras como enormes algodones blancos.

   

NOVELA DE INTERES


                                         NADA ES LO QUE PARECE

                                YA EN LAS LIBRERÍAS

   Autor Arturo Daussà    editorial Lantia Publishing
                                         ISBN 987-16-35030-11-2


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    Basada en hechos reales de la historia de dos familias que se encuentran por un horroroso crimen.
    La violencia de género vista desde dentro.





lunes, 1 de junio de 2015

PREMIO LITERARIO



                                  CERTAMEN TAMARIU 2015


  Entrega de primer premio a Arturo Daussà por su cuento
   EL SOLITARIO.

   31. mayo 2015 en Girona
irona

domingo, 24 de mayo de 2015

CONVIENE SABER





                                     CUSTODIA COMPARTIDA




Un sencillo ...¡VETE A LA MIERDA!... ¿puede hacernos perder la custodia compartida de nuestros hijos?

¿Cuántas muertes aparentemente son suicidios?

¿Se puede llegar a asesinar por celos?

¿Cuantos cumplen cárcel por denuncias falsas?

PROXIMA APARICION EN LIBRERIAS


NADA ES LO QUE PARECE

Basada en hechos reales

domingo, 1 de febrero de 2015

LA GRAN SORPRESA

                                                                                             Fbro 2015
                          LA GRAN SORPRESA             


   Su trabajo perdido y aislado en pena selva amazónica, empezaba a almacenarse en su memoria. Aquella casa de palma cónica que ellos llamaban el isode. Los interminables rituales. Su guía, aquel chamán de nombre complicado Yähui-märi, de difícil olvido cuando supo que quiere decir el espíritu del tigre. Las interminables fiestas de aquella tribu los Piaroas. El ritmo repetitivo de sus músicas. La sencillez de sus costumbres. Las lecciones de vida aprendidas. Todo tan diferente del mundo de dónde él venía.
   Había llegado el momento de incorporarse a su vida, su universidad, sus conferencias, el mundanal ruido de su ciudad europea.
   En esos dos años de asilamiento nada sabía de Julia, pero no por ello dejó de visitarla cada día en sus ensoñaciones. Su nuevo encuentro sería una sorpresa. Estaba seguro que lo súbito incrementaba potencialmente el sentimiento, tanto para lo bueno como para lo malo. Al menos eso había aprendido de los Piaoras, por eso no dijo nada de su regreso.
   Llevaría un regalo, algo así como un testimonio de que ni siquiera la distancia había sido el mínimo olvido, contrariando la letra de la canción del compositor Orozco.
   Una cajita de madera Mara-caoba en cuya tapa incorpora la escultura de un delfín rosa hecho con madera de Curupau. Su interior con tres compartimentos, uno para una peineta, otro para un peine hechos de Bejuco y un tercero para una pinza de pelo confeccionada con látex de Siringa.
   Si algo cuidaba Julia era su pelo, una melena rubia que iluminaba su cara. Cada noche pasaba rato alisando sus mechones hasta dejarlos con una suavidad esponjosa que tentaban su caricia.
   Llegó a la ciudad pasada la tarde, todavía arrastraba el cansancio del largo viaje de vuelta, pero el esfuerzo había valido la pena, seguro que ella se sentiría doblemente amada por el sorpresivo reencuentro.
   Llegó delante de aquella puerta que pronto sería la de la casa de ambos, llamó al timbre discretamente, como si fuera el cartero. Su mano acariciaba en su bolsillo el regalo, esa caja para el peinado; original y sorpresiva.
   De golpe el umbral se iluminó atravesado por la luz del interior, Julia se echó a sus brazos en un cálido abrazo.
   Enseguida notó que llevaba su cabeza cubierta por un pañuelo, y al pasar la palma de su mano por el cogote para atraerla hacia sí y besarla en los labios, supo que estaba sin pelo. Aquella hermosa y espléndida cabellera había desaparecido, como desaparece el agua vertida sobre la arena.
   Una vez entraron se fijó encima de la mesa del recibidor dos cajas de pastillas, él conocía perfectamente ese medicamento compuesto de nirtrosoureas, utilizado para la quimioterapia.
   Intentó amortiguar los sonidos del tambor que se había instalado en su corazón, tiempo habría para hablar. Se metió la mano en el bolsillo del abrigo y volvió a acariciar aquel regalo que nunca nadie recibiría, mientras en sus oídos se instalaba un eco lejano de los tambores de los Piaoras.
   


   

sábado, 13 de diciembre de 2014

CRÓNICA DE CAPITANES

                           CRÓNICA DE CAPITANES




                                                    PRÓLOGO


   Este diciembre de 2014, se comenta en los medios que los pantanos llegarán a su máximo nivel y se verán obligados a abrir compuertas. Quizás sea una premonición de cómo esta de revuelto el ambiente social, con tanto político inepto, y al final  todo se desplome entre los que quieren agarrarse al momio y no mover nada y los que desean lo contrario.
   Pero claro en momentos complicados es buen consejo tomar descanso y apartarse de los ambientes nublados, y así dar paso a un aire que despeje y  limpie mostrando nuevos horizontes y por supuesto renovadas energías.
   Discutiendo esto en la peña de los días veneris, ya sabéis esa que la forman personas de todas las edades, condiciones, e ideales, unidas por el simple y a la vez poderoso sentimiento de la amistad.
   Bueno a lo que iba, finalmente se decidió pasar un fin de semana apartados de todo el ruido ambiental del que os he hablado al principio, y además hacerlo como un regalo a nuestros hijos y nietos.
   Sucedió lo de siempre, decisiones entre capitanes; usualmente barco a la deriva. Quiero decir que dónde teníamos que proveernos de aceite no lo hubo y dónde sobraría la sal, por poco cocinamos sin ella. Esto como un pequeño ejemplo de la metáfora utilizada.
  Claro que yo soy el que menos puede hablar, estando de viaje solamente sufrí el bombardeo de whatsApp que tan aficionado es Manel, y que consiguió instalar en mi cerebro un enano tocando el tambor, que casi me vuelve tarumba.
  Aparte de estos detalles la organización de la impedimenta, la logística, la intendencia y el transporte, finalmente resultó aceptablemente meritoria.
   Para empezar os voy a mencionar los concurrentes al evento, más que nada para los no participantes en el mismo. Empezando primero por los más jóvenes.
  
   Mi nieta Lucía, seis años, avispada, se expresa muy bien hablando, no conoce la vergüenza (como su abuelo) y tiene cierta rebeldía. Digamos que se aproxima a la pelirroja Pippi Calzaslargas.
  
   Randal, preciosa hija de Manel, si sigue creciendo así pronto será jugadora de básquet, una jovencita sumamente cariñosa, espabilada y llena de curiosidad por las cosas, simplemente encantadora. Su complicidad con Lucía a la vez que la protege es notable, su encanto se asimila a la dulce Wendy de Peter Pan.

  Lara, de la misma edad que la anterior, una personalidad muy fuerte que esconde una gran sensibilidad, le gusta mandar, y es extremadamente interesante. Cuando habla sus racionamientos superiores a lo normal en su edad, llaman la atención. Digamos que tiene un aire de Lisa Simpson.
  
   Max el mayor, en esa edad que camina encima de la frontera de la pubertad, ese período lleno de incertidumbre que te llena la cara de granos. Es un chico como todos los púberes, vago por naturaleza que no tocó ni un plato. Pero es agradable ver como se desenvuelve ante los diversos escenarios que suscitó la excursión.  
  
   Hasta aquí los verdaderos protagonistas, pero vayamos por los comparsas que también cuentan. Naturalmente el narrador se acoge al privilegio de no opinar sobre si mismo, tan sólo debéis sumarlo como uno más al aforo.
   De todos ellos hablé en mi blog, pero conviene avivar la memoria, además nadie de los susodichos visita este blog.
     
   Víctor, el gallo en el gallinero, es decir protagonista caiga quien caiga y cueste lo que cueste, maquiavélico para conseguir ese fin. Es decir no importa reventar el diálogo fomentando provocación e inquina, suerte que de buen rollo.
   Lo que no sabe es que todos ya lo conocemos y pasamos de ello, pronto deberá cambiar de táctica, para mantener el protagonismo.
   Bueno el resumen es que donde criticaba que otros no ponían la cuarta velocidad, él se perdió y llegó tarde, y donde era el campeón del dominó no ganó ni una partida. Pero es justo decir que aparte de que su narcisismo quedó seriamente dañado, la verdad es que fue el alma de la escapada, y finalmente todos estuvimos contentos de que así fuera.
  
   Marisol, mujer encantadora de aquellas que enamoran, es cómo una mariposa que no hace ruido pero que no para de aletear para llevar el polen de flor en flor, o para que me entendáis de fogón en fogón. Difícilmente sin su abnegado trabajo, cariño y dedicación todo no hubiera salido tan bien.

   Ana, carácter sólido, dialogante y llena de complicidades con cada uno de nosotros, solamente una palabra; interesante, agradable, respetuosa y abnegada. Ni que decir tiene que el tandem de las dos féminas adultas, fue el soporte en la trastienda de todo el fin de semana
  
   Su esposo Pepe, bueno nosotros le llamamos Baeza. Aún no sé por qué utilizamos el patronímico, pero es así. El caso es que no pudo disimular la tirantez que le produjo la responsabilidad de sacarse de encima el slogan de paellero virtual, hasta que celebró la ceremonia de la paella que devino un verdadero éxito. Después mostró alivio como el que le sacan un grano del culo.
   Por lo demás pues ya se sabe, su crucigrama, sus juegos con las cartas, y sus batallitas. Como una contrapartida al peso del protagonista ya comentado de otros; dicho sea de paso.
  
   Manel haciendo gala de su generosidad, gracias a su tenacidad mantuvimos un fuego que aparte de calentarnos, llenó el ambiente de encanto. Se ha de tener en cuenta que todos somos urbanitas, así que la magia de vida que transmiten las ascuas con su movimiento constante, nos cautivó doblemente. Mantuvo en todo momento su cordialidad y servicio, sin dejar por ello de manifestar sus opiniones, a veces defendidas con pasión y firmeza. Es encantador observar como su vida la llena su hija, simplemente una palabra, admirable a la vez que envidiable.

  Bien es posible que pocos de los días veneris hayan leído hasta aquí. Se ha de saber que del grupo muy pocos por no decir casi ninguno suele leer, incluso alguno le cuesta leer el billete del autobús, pero ese es otro tema por otro lado corriente en nuestro país.
  Dicho esto, paso a la crónica propiamente dicha, dando así cumplimiento al encargo mandado a este narrador.


                                                  

1º Día                           ¡¡¡ POR FIN LLEGAMOS ¡¡¡



   ¿Sabes cuando te invitan al cine y la película es un tostón? De modo que te levantarías y te irías, pero tu respetuosa educación te mantiene aferrado a la silla, no sea que hicieras un feo al cicerone.
   Bueno seguro que lo sabes, así se debía sentir Ana cuando circulábamos por la carretera del Coll de Nargó, estrecha y que su trozo más recto es como el descansillo de mi escalera. Hablo de la carretera que llega a La Pobla de Lillet
   No es que fuera muy tarde pero estaba oscuro, claro que estamos en esa época dónde caen las hojas y es normal que la noche gane la partida.
   El caso es que no sabíamos si íbamos en la dirección correcta, así que paramos en un cruce, todo estaba solitario y solamente el ruido del fluir de las aguas del río Sallent rompía el mágico silencio.
   Entonces bajé del coche. ¡Qué gusto poder estirar las piernas! Quise orinar en el margen pero hacía tanto frío que no me encontraba la cosa, seguramente asustada y escondida para evitar asomarse al exterior, así que desistí del intento. Ya se sabe a los viejos nos suelen ocurrir estos episodios.
   Bueno, el caso es que cansados de tanto coche el asunto se empezaba a hacer largo.
   Primero Pepe, (bueno Baeza); como siempre vueltas y vueltas buscando la gasolinera más barata. De verdad voy a proponerlo para el Guines como el hombre que un día irá a repostar a Arabia Saudita, allí seguro que es más económico el combustible. Después ir a buscar a Max, y almorzar en plena calle, es decir maletero abierto, bocata de mortadela y todos en pie. Lástima que el bus turístico no pase por allí, el almuerzo gitano es una experiencia turística interesante. También lo es la vuelta por Cornellá para ir a recoger a Marisol, pero como ella es de esa población nos hizo esperar un buen rato, posiblemente para que pudiéramos contemplar con más detalle su ciudad.
  El caso es que por unas cosas u otras la salida fue casi tan difícil como la expedición del Paris-Dakar. Naturalmente si con sólo dos vehículos, el A y el B, se puede clasificar como expedición.
   El resto os lo podéis imaginar, cumpliendo con la obligación de criticar al ausente. De modo que la crítica del coche A sobre el coche B era   intensamente proporcional, a la máxima distancia entre el coche A y el B.
   ¿Lo habéis entendido?... ¿No?... pues yo tampoco, las mates no las domino. (Si es que haya algo que domine)
   Pero volvamos a lo que íbamos, sea de una u otra manera, buscando el camino de más curvas y las paradas más insospechadas, ya estamos en el Alt Urgell, y desorientados como ya os explique anteriormente.
   Ana alucinaba pero permanecía callada y amarrada a su silla, aquella película devenía un tostón, pero es lo que había..
   Como era oscuro vale la pena que por lo menos sepamos aquello que la oscuridad no nos dejó ver. La zona del Alt Urgell llena de monumentos románicos, la mayor parte de carácter religioso (iglesias, monasterios y ermitas), pero también obras civiles y militares que recorren la Vía Románica. Lo menciono sobre todo, para saber lo que dejábamos de ver por ser el entorno tan oscuro, no sea que algún listillo nos pregunte que vimos y quedemos como ignorantes.
  La realidad es que llegados a la magnífica casa e instalados, la preocupación general fue por el gin-and-tónic y la partida de dominó, este un tanto especial. ¡Ya empezábamos con las cosas raras!.
   ­—¿Qué es eso del doble nueve? –preguntó con extrañeza el amigo Baeza.
   Víctor no pudo por menos que mostrar una leve sonrisa de triunfo, ¿Cómo es que el hombre sabio en los juegos de envite y azar, ese que lo sabe todo le preguntaba eso? Era su momento de desquite, así que sonriendo de manera triunfal le explicó los entresijos de ese extraño dominó.
   Pero lo que no sabía es que Baeza preparaba su contra con el asunto del rollo de las tres fichas dobles ganan, y que tanto no hizo reír en las posteriores partidas. (La verdad es que finalmente nos revelamos y se anuló esa gilipollada de tres dobles ganan)
   Mientras esto ocurría las niñas disfrutaban haciendo expediciones por toda la casa, en fin descubriendo rincones y no parando de corretear por todos lados transmitiéndonos magia, encanto y alboroto.
   ¿Y qué hacía el resto aparte de beber y beber?. Pues; juegos de magia, cuentos, cocinar, leer, jugar, charlar, y ver cómo no paraba de llover y llover.
   Pero la gracia es que unos tíos que van buscando en la naturaleza, su encanto bucólico y todo eso, cuando llegan a ese lugar que llena tu espíritu de paz y te hace olvidar los líos sociales que hablaba en el prólogo, su máxima preocupación es si había cobertura suficiente en los móviles para poder ver el You Tube el google el WhatsApp o cualquiera de esas cosas, que nos tienen idiotizados a los urbanitas.
   Es justo señalar que para Manel los enchufes para conectar el cargador del móvil, es cómo descubrir petróleo.
   A pesar de todo se ha de reconocer que aún teniendo televisión estuvo apagada casi todo el tiempo, algo es algo.
   Pero todavía no sé que es peor, si eso o ver cómo lo listillos que somos todos, cada uno dando lecciones de la manera de encender el fuego con unos troncos mojados. Cómo si fuéramos unos Robinsones, valientes y héroes ante la madre naturaleza, sin pensar que todo lo máximo que solemos hacer es encender una cerilla para prender la cocina, y el que dispone de eléctrica ni eso. Pero ya se sabe lo que decía antes, capitanes son capitanes.
   En resumen esas clases magistrales de prender fuego nos llenaron de humo no sólo los pulmones, sino la ropa hasta la coronilla. Suerte que esta lid la llegó a salvar Manel de manera sobresaliente y constante. Se ganó merecidamente el título de  “Sir Manel de la orden de la pirolatría”
   Poca cosa más, sin dejarnos el sombrero de Víctor, de fieltro negro con copa pinchada y borde semicurvo, para entendernos; los que lleva Gary Cooper en Solo ante el peligro... ¿recuerdas?
   La cena copiosa, abundante y rica en anécdotas de todo tipo, incluso algunas serias y tensas, pero a la postre amenas y divertidas.
   Cayeron las cervezas, el güisqui, la ginebra y otras yerbas, como caen los rayos, poderosos y rápidos, pero ese centellón no llegó a quemar a nadie. O dicho de un modo más entendedor, el agua del río a pesar de ir cargado no desbordó a ninguno.
   Las niñas se durmieron tarde y Max nos ofreció una fallida caída de fichas de dominó, de esas que colocan mil tíos una detrás de otra formando una cadencia de derrumbe, hablo de esas que habéis visto alguna vez en la televisión las tardes del primero de enero.(por la mañana concierto, saltos de esquí; tardes billar y miscelánea)

   Bueno eso es todo por hoy y para empezar, ya veremos cómo sigue esta historia que de momento pinta bien, salvando la larga marcha hacia nuestro particular Dakar.
   Este cronista se despide atento a lo que mañana nos depare la jornada.


                                                    
   
 2º Día    
                  EN BUSCA DEL ACEITE PERDIDO Y OTRAS  HISTORIAS 


    Resultó el mundo al revés, los que chulearon de que se levantaban pronto se alzaron los últimos, y los que permanecieron callados los primeros.
   Estos primerizos nos prepararon un excelente bufete de desayuno, de esos de los hoteles, pero no de una hostería cualquiera sino de las de cuatro estrellas, como mínimo.
   (cafés, zumos, galletas, mermeladas, queso, embutidos, pastas, chocolates, ensaimada y sobrasada mallorquina, huevos, leche, tostadas, etc, etc)
   En un momento dado y al tiempo que Baeza ordenaba su escenario demudó el semblante al darse cuenta de que no tenía suficiente aceite para su paella. Hacía gracia verlo poseído de lo que se suele llamar el miedo escénico, no fuera que por esa nimiedad la función de la paella deviniera en fracaso.
  Así empezó la expedición en busca del aceite perdido.
  Dónde se tenía que salir a las nueve cayeron las horas como la canción de Sabina, las diez, las once, la una y la dos. Bueno no exageremos salimos pasadas las diez, ya se sabe, esperar a uno y a otro.
   El coche A (el de Víctor), nos demostró lo poderoso que es un vehículo de esos que usaban en la guerra, que llaman todo terreno, y que ahora utiliza todo Dios para ir a la oficina, no sea que la Diagonal se embarre y quedemos clavados. La realidad es que la exhibición de destreza conductora nos dejó pasmados a los que íbamos en la misión; el narrador, Manel, Marisol, y Lara que se mareó un poco. Pero es lo que tienen estas cosas, que se le va a hacer.
   Lo curioso sucedió en la Caixa del pueblo de Coll de Nargó, de apenas 600 habitantes.
   Fue después de visitar la iglesia de San Climent, un edificio románico de bóveda de cañón, construido en el año de 1171.
   —¿Qué sucede? —Pregunté a Manel al verlo cómo dirigía una mirada asesina hacia el cajero, sin embargo a este no parecía afectarle esa mirada, bien pensado hasta parecía que devolviera esa vidriosa mirada con cierta sorna... ¿O quizás era mi imaginación?.
   —Mi tarjeta, no ves que el muy cabrón se la ha tragado. ¿Y ahora qué? ­—señalaba con ira al dichoso cajero.
   Evito transcribir los tacos que ambos dirigimos, hacia el cajero, las paredes, el techo,  en suma hacia el éter, al tiempo que alzábamos los brazos y pateábamos el suelo. Repito evito trasladar el idioma no sea que el lector tildara de grosera la crónica de la jornada.
   Al tiempo que sucedía esto un poco más arriba y al final de la calle, se entablaba un episodio de difícil definición. Podía ser ¿Una supina gilipollez?, ¿Una alteración del orden público?, ¿Una búsqueda de heroísmo?, o ¿quizás de protagonismo? Seguramente ninguna de estas cosas, en cualquier caso vosotros ya le daréis título, después de que os explique ese divertido suceso.
   Pero antes es preciso perfilar con más detalle los protagonistas del evento, un gilipollas de pueblo y Víctor.
   El primero seguramente ni era nacido en la propia localidad. De mediana edad, aspecto chulesco, una de aquellas personas de la seriedad del burro. Si del burro, ya sabéis aquellos que no saben que no es más caro estar sonriente que estar serio ante la vida. A estos los llamo la seriedad del burro.
   El otro partenaire ya lo conocéis, pero no estará de más perfilarlo un poquito más. De mediana edad con una abundante cabellera que le monta por encima de las orejas, el pelo pintado con mechones blanquecinos tirando a grises. Si recordáis el peinado de Richard Gare en el film de Bretty Woman os daréis una idea más exacta. Ya os expliqué que su narcisismo le da la fuerza para querer siempre ser el protagonista de la historia, y sin duda lo fue.
  El asunto es breve y simple, una sencilla pregunta desde el coche, solamente queríamos saber dónde comprar aceite, Dimos con la persona equivocada, (el gilipollas mencionado), que con mala educación contestó que allí no había aceite y siguió su camino sin apenas pararse. ¡Qué cosa tan tonta y habitual, sencilla y sin complicación!. Pero claro el protagonismo es el protagonismo y crear provocación es lo suyo, como ya os dije en el prólogo.
   Entró en cólera y llenó el pequeño habitáculo del coche de improperios y proyectos vengativos contra ese imprestable individuo... que le cantaría las cuarenta, que se iba a enterar, y cosas así. A mí me recordó a San Jorge prometiendo matar al dragón que para algo él era un héroe.
   Sucedió lo que sucedió, unas personas amables nos indicaron que reculando encontraríamos la tienda que posiblemente tuvieran el aceite buscado.
   Y así fue, de modo que quiso la casualidad que el autor de la enrabiada se volviera a cruzar en el camino. Claro ante esta circunstancia Víctor no pudo por menos que aguantar el tipo, no fuera que superman se rajara antes de sacar el niño de la vía de ese tren que llegaba toda velocidad, y la heroicidad se convirtiera en ridículo.
   Se armó el lío, pequeño es verdad, pero lío a fin de cuentas, dando así cumplimiento a su orgullo de héroe.
   Pero claro ante la falta de aplausos por parte del resto de nosotros, que pensábamos que a un gilipollas se le ha de tratar como lo que es, un solemne gilipollas, es decir no hacerle ni caso. Pues claro eso no podía acabar así.
   De modo que lo curioso no fue el episodio en sí, sino después con la paliza que nos dio al rato siguiente exponiendo sus batallas de heroicidades pasadas, y de la sucedida momentos antes, combinado todo ello con la crítica sobre el gobierno, el naciente partido político de Podemos, la insensatez de los independentistas, la crisis monetaria, la salida del euro, y los sables como nunca solución a todo ello.
   Y para acabar, era como si ese individuo le hubiera encendido la mecha hacia una bomba de relojería que estallaba en su interior vomitando una lava de bilis y mala leche. Claro que en el fondo, todo hay que decirlo salpicada de dosis de buen humor.
   O quizás es que dándose cuenta de la nimiedad el asunto elevado a categoría era una solemne tontería, o yo que sé, alguna otra cosa... ¿Quién lo podía saber?... o es que quizás este cronista nada sabe.
   Finalmente nos reímos mucho con ese incidente.
   No olvidemos a Manel estupefacto ante el cajero, pero todo quedó en un ¡Ay!. Puesto que al cabo de un buen rato el estúpido cajero vomitó la tarjeta, resultaba que estaba inoperante. Pero también hay que decir que este hombre se pasa la vida en los cajeros, y estos hasta le dan los buenos días.
   Pero a lo que íbamos, el dichoso aceite después de recorrer más kilómetros, conocer gente amable, visitar el mercadillo de los sábados, nos hicimos con él. Antes de volver un servidor se paró delante de un puesto que tenían cencerros de latón, mi curiosidad hacia el lenguaje, me llevó a hacerle una pregunta con la idea de saber cómo denominan en esa región a esas esquilas, changarras, zumbas, campanos, cencerillos, arrancaderas, trucos, carlancas, (ojo no penséis que se mucho, lo he copiado de los sinónimos ¿Eh?).
   Me dirigí hacia el puesto, un hombre enjuto sin duda de campo a juzgar por su piel quemada por el sol y sus rudas manos de gruesos y ásperos dedos.
   —Buenos días, ¿Cómo se llama esto? —Señalaba un cencerro de gran tamaño, en mi vida había visto uno tan enorme.
   Casi sin dirigirme la mirada contestó secamente.
   —175 euros.
   Nosotros nos pusimos inmediatamente a reír, definitivamente ¿Quién nos había engañado diciendo que la gente del campo, imbuida por lo bucólico tiene un sentido romántico del dinero?
   Resumiendo os diré que estos pequeños episodios divertidos, es la salsa que adereza y da el punto, de manera que provoca que nos  conozcamos más y afiance la amistad.
   Pero con todo esto, hemos dejado de saber que sucedía en la casa que dejamos atrás y que esperaba con impaciencia el aceite.
   Baeza en plena preparación para el estreno se notaban los nervios escénicos en sus movimientos, rítmicos y programados. Aquello era un espectáculo digno de la mejor de las funciones, tenía que salir bien.
  La paellera enorme, el trípode de gas, la colección de platos con los condimentos, carne troceada, crustáceos, almejas, mejillones, arroz, pimienta, sal, y así un reguero de cosas dispuestas como los instrumentos de un cirujano en un quirófano, o si se prefiere como las herramientas en un box de fórmula uno, todo en su sitio y a punto.
   Cocinaba con un ritual concreto y programado, magnífico contemplarlo sobre todo para un lerdo culinario como yo. Quizás faltó una ópera cómo música de fondo, por ejemplo algo de Rosinni y su Barbero de Sevilla.
   No faltó la discusión eterna en el género masculino, que si la paella de pescado, que si de carne, que si yo le pongo esto, el otro que si aquello. Todos se otorgan la medalla de oro de las olimpiadas paelleras.
  El resultado final fue que el metal dorado sin lugar a dudas se le colgó al cocinero, que dejó el título de paellero virtual, que ahora pasaba a Manel.
  ¡Dios nos coja confesados con el afable Manel! El día que organice toda la parafernalia e impedimenta que veo se necesita para una paella de medalla de oro. Yo me voy a Australia no sea que vuelva a instalarme tambores en mi cerebro con su WhatsApp.
  El rostro de Baeza descargó toda su tensión al caer el telón y recibir los aplausos. ¡Menudo show! Es más fácil preparar un bólido fórmula uno que esa paella.¡Increíble!
  Pero dicho esto y después de una buena siesta, no olvidemos a los verdaderos protagonistas, las niñas.
   Randal y Lucía nos obsequiaron con un número de equilibristas, sin romperse la cabeza, También nos dejaron las camas llenas de sorpresas, colchas revueltas y travesuras así. También las expediciones nocturnas saltando por la ventana de su cuarto, (pero ojo eso es un secreto)
   Lara pues que deciros, como detalle se come el queso con pasión y deleite, le gustan los juegos en especial los complicados y además sabe escoger con detalle los rincones donde esconderse cuando juega al escondite.

   Y por hoy este cuento se ha acabado, además escribiendo esto he descuido el fuego, o sea que adiós no sea que se me apague y acabe haciendo el ridículo.




                     

Día 3º                    ESTA FIESTA SE HA ACABADO
  


   Todos nos levantamos tarde, el fuego se tuvo que reanimar. Fuera lluvia y más lluvia.
   Un grupo reducido entre los que estaba este cronista salió con las niñas y los paraguas a pasear. Lara avistó un jabalí que luego resultó que estaba con su cría más pequeña, visitamos otra casa rural, hicimos fotos, volvimos a ver alguna pequeña águila y poca cosa más, como arreciaba la lluvia se hizo necesaria una retirada hacia la casa.
   La mañana transcurrió con juegos, lectura, escuchar música, en un ambiente relajante, paree que finalmente los urbanitas empezábamos a contagiarnos de la paz rural.
   La algarabía de las niñas con sus juegos se incrustó de tal modo en el ambiente, que formó un todo de manera que ya ni notábamos la notable chacarrachaca.
   Tuvimos la visita del propietario de la casa, un hombre simpático y de conversación agradable que nos puso al corriente de las condiciones predominantes del tiempo en la comarca, entre otras cosas.
   Nos pusimos ciegos con un vermouth excelente que nos privó de comer la parrillada de carne que hicimos en la chimenea con una buena lumbre. Claro que Max se comió toda la carne comible y suerte que no había ninguna vaca cerca, porque sino también se la come, y eso sin haber dado palo al agua. ¡Juventud divino tesoro!... pero lo que se dice,  que antes de invitarle a comer le regalo un traje.
   Las niñas hicieron un pastel dirigidas por Randal, que resultó buenísimo.
   Tocaba retirada, así que poco a poco se fue desmontando el campamento, igual que los indios en las películas que cuando desmontan queda todo como antes, limpio y saneado.
   La vuelta resultó un tanto curiosa, el coche A ( Víctor) se perdió por lo que el coche B (Baeza) llegó media hora antes, con lo cual se demuestra que más vale maña que fuerza, para que me entendáis... ¿Sabéis el cuento de la liebre y la tortuga? ....

   Y hablando de cuentos este se ha acabado, deseando guste a ustedes esta sencilla crónica del agradable fin de semana

   AGRADECIMIENTOS

   A Anna y Marisol, sin su paciencia con los hombres y su delicadeza con las criaturas, consiguieron que todo transcurriera con una cadencia como de melodía suave que sin notarla sabes que está sonando.
   A Víctor sin su organización, todo el tinglado no hubiera sido posible. Su ayuda en todo y su amabilidad digna de mención.
   A Baeza por su formidable paella, sus batallitas siempre agradables y de las que siempre se aprende algo.
   A Manel, por su entrega desinteresada para cualquier asunto, por haber mantenido no solamente el fuego en la chimenea, sino el fuego de la amistad en nuestros corazones.
   A las criaturas, verdaderos protagonistas de la película.
   A Randal que con su sempiterna sonrisa y su comportamiento, y por cuidarse de Lucía.
   A Lara por compartir y proponer sus juegos, por comerse todo el queso.
   A Lucía por sus inocentes pillerías, por mostrar sin vergüenza su inacabable conversación, y al final por portarse bien, excepto con su abuelo (Claro)
   Finalmente a Max que alternaba la caída hacia los mayores o hacia las niñas, según se terciaba.
 A todos ustedes mis gracias por haber conseguido hacerme pasar unos ratos agradables.


  


  





  
 




















viernes, 24 de octubre de 2014

LA LISTA

                                       LA LISTA

  
   Disfrutaba de aquellas delicias culinarias. Sabores de pescado mezclado con salsas agridulces. Platillos bien presentados, y aunque no estaba seguro de lo que comía, la combinación de sabores fluía como una melodía suave y agradable.
  
   De tanto en tanto miraba por el rabillo del ojo a su amigo que estaba sentado a su lado, y entonces le llegaban recuerdos de esa amistad siempre presente en sus vidas, en un tiempo que se difundía en sus infancias.

   El restaurante  Sushi Yoshitake a pesar de notarse un aroma a rosas, no conseguía disimular un tenue olor, mezcla de salsa de soja con fritos de plancha. 
   El bullicio del  céntrico barrio de Chuôko de Tokio, quedaba amortiguado por el dulce sonido de flauta de la música Hougaku. Una luz tenue acababa de propiciar el ambiente justo para relajarse. 
  
   Al llegar aquellos platos de postres luminosos, no pudo por menos que notar un nudo en su garganta, como si microscópicos japoneses clavaran sus piquetas en la tráquea para escalar por ella.

   Aquello era el último deseo de la lista, que cuando quedaron viudos hicieron conjuntamente. Todas aquellas cosas que la vida cotidiana nos obliga a dejar aparcadas para un futuro, pero que este nunca llega y se abandona el mundo sin haberlas realizado.

  El final del rol; Un típico banquete japonés, en Japón y sobre todo en un restaurante con estrellas Michelín.

  Por encima del listado quedaban tachados muchos propósitos ya realizados;  llegar a Canarias en velero, visitar el Kalahari o saltar en paracaídas, entre otros.

   Sus caras iluminadas por pequeños destellos que saltaban desde aquellas bengalas que adornaban los postres, acompañaban su gesto de alegría por haber conseguido culminar con éxito todos y cada uno de los objetivos.

   En ese empeño, con los electrodos de la aventura, la risa, los riesgos, el asombro, la alegría de la conquista, soldaron todavía más los lazos de su amistad.

    






sábado, 20 de septiembre de 2014

A SÉNECA TAMBIÉN LE GUSTA FOLLAR

               
     
         A Séneca también le gusta follar


 
   Era un día de agosto, de esos que se busca una terraza donde pase un poco el aire. Pero como teníamos hambre decidimos entrar y pedir que nos pusieran el aire acondicionado.
  En eso, llegó el Séneca como de costumbre tarde y con su andar pausado. Iba como siempre, con sus gafas de sol colgadas del cuello de su camiseta negra.
  Remarco lo del negro porque me temo que es su color favorito a juzgar por su vestuario habitual, pantalón negro, camiseta del mismo color como ya dije, y por encima camisa azul puesta sin embozar, de manga larga, desabrochada y arremangada dejando las muñecas al aire. En la muñeca derecha su reloj y en la mano izquierda sujetando el móvil obscuro, decorado con el escudo del Real Madrid, plateado destacando sobre ese fondo bruno.
   Sin embargo no todo es lógrebo, desde aquel día que le sorprendió una gran nevada que le pintó el pelo de blanco nieve. Y según explica, con mucho orgullo, decidió no sacudirse nunca esa blancura, como venganza a la tormenta. Desde entonces luce con dignidad esa albura craneal.
   Pero si después de lo dicho pensáis que es un tipo de aquellos que sólo para ellos, existe el blanco o negro ignorando los grises, os equivocáis.
  En la peña de los días veneris, muchas veces le tentamos para que caiga en alguna pregunta trampa, pero siempre sale airoso de las mismas, por ejemplo.
   —¿Cómo se pesa el humo de un cigarillo?...  O esta otra.
   —¿Cómo sabe el cuerpo los límites de la cama para no caerse?
   Nunca responde rápidamente, para él esos segundos son ese tiempo diferente que no se mide con los calendarios ni con los relojes, por ser el espacio íntimo y personal que hablas y buscas en tu cerebro las respuestas más apropiadas a preguntas un tanto inadecuadas.
   —Veréis —empieza a hablar con la misma delicadeza como coge los cubiertos, para que me entendáis como un cirujano su bisturí— respecto a lo primero no quiero extenderme, os sugiero que volváis a visionar el film Smoke... ¿Recordáis al estanquero de Brooklyn el señor Auggi?
   Claro ninguno del resto tenemos ni idea de lo que hablaba, pero la humildad no es precisamente el factor común de la peña, todos asentimos con la cabeza, cómo si supiéramos de qué hablaba... ¡Faltaría más!.
   —¿Y la otra pregunta? —Espetó alguien casi como un reto.
   El Séneca, ¡Ah!... me olvidaba que además su nombre de pila es el de un patricio romano, como no podía ser de otra manera. Pues bien, junta los labios con extrema suavidad, mueve los dedos índice y pulgar haciendo pinza, como si fuera a coger una tiza y apuntar con ella su respuesta en una pizarra. Entonces esboza una amable sonrisa y contesta con una pregunta.
  —Tienes razón, pero no contesto porque no conozco la respuesta. Esa pregunta es cómo si yo en este foro, informal, lúdico, festivo, jovial y hasta parrandero, preguntara con trascendencia ¿Qué es la política?
   A partir de aquí, se armó el revuelo, como un gallinero. Todos queríamos hablar, lo hacíamos precipitadamente, algunos imponiendo el tono, otros con una inacabable y aburrida extensión  y los menos con sus batallitas. Todo ello como factor más importante que el propio argumento, que en definitiva sería el que sustentara el razonamiento de la respuesta. Además circulando por vías diferentes que lo único que importa es llegar el primero imponiendo la velocidad, ignorando cualquier convergencia, tapar al otro, en suma no escuchar.
   También hay que decir, en honor a la verdad, que ese tono es proporcional a las botellas de vino consumidas.
   No cabe deciros que en este caso concreto sobre la política, se  habló desde los dinosaurios, pasando por la edad de piedra mezclada con el racismo, la segunda guerra mundial, la ETA, y el franquismo, por sintetizar.
  Séneca permanecía en silencio, bueno ahora recuerdo que tampoco os dije la edad que tiene. Pues está en esa edad dónde los relatos todavía no se han convertido en batallitas. ¿Me entendéis?.
  Al poco y algo agotados de los farragosos discursos, alguien dijo

  —Y tú —señalando al Séneca— Estás muy callado, no dices nada con esa mirada lánguida ¿Qué piensas y qué respondes a tu pregunta?
  Séneca alzó la cabeza, pero sin acritud ni soberbia, simplemente para asegurarse que le escuchaban. Empezó a hablar como siempre, con palabras atemperadas como un valle liso y sin dobleces.
   —Bueno a decir verdad pensaba en la cama con una mujer bonita. Pero os voy a contestar a lo que me empujas. —Dirigía su mirada al interrogador— Aunque conocéis todos de sobras mis ideas políticas, os diré que he llegado a la conclusión de que la política es lo único que nadie confía en nadie, y todos dicen que saben hacerlo mejor que el resto.
   Todos nos pusimos a reír, más que nada para minimizar tan sabia sentencia, que alguien dijera esto era sabio, pero no conveniente para nuestro orgullo.
   A aquello se le tenía que dar un giro.
   —Oye lumbreras —dijo otro dirigiendo la pregunta hacia el Séneca— Has dicho que pensabas en la cama. Anda, a ver si tienes cojones y nos explicas tus pensamientos. Listillo, que eres un listillo.
   La pregunta estaba envenenada, todos esperaban una respuesta un tanto académica, si así fuera era momento de la remontada, en ese campo pensamos que somos más diestros que él.
   En realidad si os he de ser sinceros, todos y cada uno de nosotros creemos ser los campeones en los temas de sexo. Como está mandado en los tíos.
   Planteado así parece que fuéramos todos contra uno, pero no era así, el núcleo de la amistad esta siempre presidiendo la peña de los días veneris, de modo que siempre suele acabar todo en empate técnico, celebrado con simpatía y cordialidad. Y habitualmente brindando con cava ¡Por qué no confesarlo!... ¡Coño!
   Séneca intentaba recordar dónde había leído esa sentencia sobre la política que gratuitamente se había otorgado, pero no lo conseguía. Pero nadie le había acusado de plagio, así que todo estaba bien. Sobre lo de la cama le gustó el reto y entendió la trampa, los tenía que sorprender.
   —Bueno veréis la cama es ese lugar salvaje lleno de sorpresas e imprevistos, con ese ambiente dulce pero a la vez tórrido, que está cargado de flores exóticas y músicas de arpas celestiales —Aquí hizo una pausa. Observaba las caras que reflejaban la alegría por constatar las cursiladas que estaba diciendo, y que daban mucho juego para ponerlo en ridículo, pasaron unos segundos y prosiguió— Dicho esto he de añadir que como elemento principal la cama es el lugar donde follas y practicas la jodienda, desde la mayor cochinada hasta la más sofisticada situación... –Volvió a hacer un alto, esta vez más pequeño— pero sabéis que os digo que... ¡Viva la cama y viva las tías!... desnudas mejor.
   Todos nos partimos de risa, realmente el giro dado a su discurso, había sido ágil, hábil e inteligente.
   ¿Entendéis porque se ha ganado el sobrenombre del Séneca?
   Por cierto no he visto Smoke, ni tengo idea de que me habla, pero yo a lo mío.



  




   


  

jueves, 4 de septiembre de 2014

GRATIS Y LA PAELLA VIRTUAL

                                     

                     Gratis, y la paella virtual




   No estoy hablando en un sentido teórico, sino de dinero contante y sonante, eso tan deseado, tan resbaladizo y tan peligroso como la trilita.
   Para él, gratis no es un tópico ciclópeo, algo así como decir que el fuego si lo tocas te quema.
   Pero antes debo explicaros el personaje.
   Es un hombre maduro de gran envergadura y aspecto rudo, como de sheriff que en cualquier momento puede sacar de su cadera derecha un revólver del 38. Habla mucho de sí mismo, pregunta poco por los demás y sabe escuchar. Al tiempo es afable y resolutivo.
   Posee una inteligencia despejada y un juicio ponderado. Es de una conversación escueta, poco flexible pero culta, nutrida por una formación autodidacta y con una gran capacidad de absorción de todo lo que ve y oye.
   Para que me entendáis, es el hombre con el que querrías te tocara de compañero de naufragio en una isla desierta. Versado en tantos trueques sabría hacer de la arena albóndigas deliciosas.
   Cuando entra en un bar, levanta la vista como oteando el horizonte, con ella recorre todos los rincones hasta dar con el periódico del día. Entonces lo abre por las páginas salmón, se coloca sus gafas, de esas que parecen rotas por ser en dos trozos, y hace dos cosas: primero recorta con disimulo el cupón que la editorial ofrece y segundo hace el crucigrama.
   Os diré que sus productos conseguidos gratis con los cupones, tales como vajillas, cristalerías, cuchillos, cuberterías, sartenes, ollas, despertadores, radios, discos, relojes, libros de esos que nunca se leen, navajas, ventiladores, y cosas de este estilo, son numerosos.
   Para abreviar decir que sus existencias nada tienen que envidiar a cualquier comercio de esos de todo a un euro, (para entendernos de los chinos)
   Ha sido de los primeros en transformar el humo de sus pitillos en vapor, de ese de las boquillas electrónicas, con el ahorro considerable.
   Los kilómetros y el tiempo consumido en buscar la gasolinera que ofrezca el carburante uno o dos céntimos más barato, no contabilizan en el debe del ahorro de esa compra. Yo creo que esa cosa tan cansina es una simple excusa para estar más tiempo despistado.
   ¿Y lo del palillo?
   Cuando todos los comensales piden una nueva botella, él la coge la decanta y pone un palillo plano en el gollete, a modo de grifo. Entonces espera que resbalen dos o tres gotas que vierte en su copa. Sin darse cuenta que en esa larga espera los otros ya han consumido parte de la nueva botella.
   Pero lo más curioso es cuando en los almuerzos de la peña de días veneris, se habla de la paella.
   Me pregunto: por qué todos se auto proclaman ser los reyes de ese plato. Se suscita la discusión de siempre, sobre lo genuino de ese manjar. Que si de pescado o de carne, las galeras contra los caracoles, garrafones mejor que gambas, tocino si o no, grano suelto o más compacto, en resumen que quien más quien menos está en posesión de la verdad. Todos sin excepción acaban en el siguiente envite:
   —Ya veréis cuando os haga la paella a mi manera, me daréis la razón.
   Estaréis de acuerdo que se puede llegar a hacer dudar de  la razón sobre algún tema, pero en este asunto nadie da su  brazo a torcer.
   Contrariamente a lo que se pueda pensar de nuestro personaje que GRATIS es parte de su filosofía de vida, no es tacaño, agarrado o menguado, por eso no es cosa baladí que nos haya invitado a todos a una paella cocinada según su sacro santa receta.
   También es verdad que de momento es una paella virtual, algo así como cuando suena ese sonido metalizado de gota de agua, que anuncia ese mensaje del whatsaap con la foto de esa modelo brasileña del todo inalcanzable.
   Pero estoy seguro que pronto os podré explicar la conversión de la virtualidad en la realidad. Sólo entonces concederemos la medalla de oro de las olimpiadas paelleras.
   Mientras tanto todos los reyes de la paella, no dejan de reinar en el país de la virtualidad.