miércoles, 7 de mayo de 2014

EL DESIERTO QUE LLORA

             EL DESIERTO QUE LLORA




   Cuando preguntas a la gente de qué color es el mar o cómo es el desierto y nada más saben que responderte que el mar es azul y el desierto una masa de arena inmóvil, no te preocupes.
  Yo tardé 23 años de mi vida en encontrar alguien que me enseñara a ver, que el mar tiene muchos colores y el desierto no para de moverse.
  Desde entonces he aprendido a ver los mil matices de la vida.
  Todo ocurrió cuando transitando por el desierto del Sahara, percibí de pronto un rumor como de hombre que pena y gime.
   —¿Será —me dije— el rumor del viento que resbala sobre la arena?
Entonces pregunté al árabe que me servía de guía:
   —¿No oyes ese rumor que parece el gemido de un hombre en pena?
   ---Sí, lo oigo
   —Y ¿sabes qué podría ser esto?
   —Es el desierto que llora
   —¡Cómo¡ ¿El desierto que llora?
   —Sí, todas las noches a esta hora, el desierto llora y se lamenta, porque quiere ser pradera.


  





  

domingo, 4 de mayo de 2014

UNAS BUENA TETAS JUSTIFICAN CASI TODO

                UNAS BUENAS TETAS JUSTIFICAN CASI TODO



   Cada viernes nos reunimos un grupo reducido de amigos, todos somos diferentes y quizás eso sea el motivo por el que llevemos años haciéndolo.
   El restaurante es pequeño, apenas diez mesas, pero suficiente para que estemos como en casa. La cocina es exquisita y el precio razonable..
   Hablamos de manera abierta sobre muchas cosas, nuestros puntos de vista son bien diferentes, pero sabemos que la amistad está por encima de todo, de manera que nunca como se suele decir, llega la sangre al río.
   Pero lo que os voy a explicar supuso un antes y un después, para Octavio.
   Octavio es un hombre peculiar, no puede disimular su oronda y vigorosa barriga trazada como una perfecta curva.
   Contrariamente a lo que podía parecer por su hechura, es ágil y activo. Pero de todas formas no puede disimular por mucho que nos diga que va al gimnasio, que hace más ejercicio delante de una fabada asturiana, una paellla, o unas cañas de cerveza, que ante un banquillo de Step, una máquina de remos o una prensa de piernas, por no hablar de unas simples pesas.
   Le llamamos el clic-yo. Bueno todos tenemos motes que utilizamos cuando el titular no está presente, en eso cumplimos con la norma de criticar al ausente.
   Bien, volvamos al clic-yo. Lo de clic porque no se le escapa ninguna mujer, las repasa a todas de arriba a abajo en cuestión de mili segundos, casi más rápido que el clic de cualquier cámara Kodak.
   Lo del yo, que a veces sustituimos por el yo-yo, porque todo su universo se mueve sobe un solo eje, él mismo.
    Mientras alguien habla sobre un asunto, los pensamientos de Octavio corren lanzados hacia la respuesta, sin esperar a que se acabe ya empieza a rebatir la cuestión, como una pala excavadora que abre boquete.  
   Cualquier cosa que se discuta siempre tiene la respuesta, o corrige las tesis.
   Su táctica es bien sencilla, ni escucha ni deja hablar, y por puntos gana la partida, o simplemente por agotamiento. Cuando nos quejamos dice que le gusta ser polémico y con eso tapa su narcisismo.
   Pero como le queremos, aceptamos con simpatía y deportividad su manera de ser.
   La verdad; los demás no estamos libres para tirar la primera piedra y constituirnos en jueces.
   Si surge algo de historia, por ejemplo la fecha de la fatídica bomba de Hiroshima, no deja que nadie se adelante a esa sencilla respuesta, escuetamente lanza el seis de agosto del cuarenta y cinco.
   Si es de fútbol y su historia, no pierde el tiempo y rápidamente nos ilustra sobre el siglo XVII que aparecieron los primeros reglamentos.
   Si otro día sale la típica pregunta si en las cuevas las que cuelgan son las estalactitas o las estalagmitas, cosa que casi todos confundimos; zanja la duda con la rapidez como cae un rayo: Las estalactitas.
   Un viernes el tema predominante fue la medicina, aquí lo tenía difícil porque yo soy médico, pero a pesar de ello se atrevió desviando el tema hacia un terreno ético: desconectar o no a los enfermos terminales.
   Otro del grupo es escritor, el clic-yo lo máximo que llega a leer es el billete del autobús, pero como es conocedor de la música pop y el rock, siempre acaba desviando el asunto cultural hacia la música.
   Para que voy a seguir, sea la temática que sea; economía, sociedad, familia, pueblos, geografía, política, da lo mismo, parece imbatible, pero ahora todo ha cambiado según veréis.
   Cuando no pocas veces hacemos notar sus errores, siempre hábilmente improvisa una carretera serpenteante que pasando por la pregunta de quién mató a Kennedy, o si lo de pisar la luna fue una engañifa de la CIA, o como Nerón incendió Roma, acaba en una nebulosa de tal calibre que ya nadie sabe cual era el origen de la cuestión.
   En resumen el clic-yo es uno de aquellos personajes que para el que no lo conoce, se pregunta cómo no va a esos concursos de la televisión, que mediante respuestas correctas se gana tanto dinero. Pero no saben lo que sabemos nosotros, que las apariencias engañan y seguramente no pasaría de la primera eliminación.

   Pero vamos al suceso en sí, a ese viernes que hizo cambiar a Octavio, porque para algo, a pesar de todo, no se puede negar que es un tío inteligente.

   El martes de la semana que ocurrió aquello, dos de nosotros acompañamos a Sergio a Girona, tenía que recoger dos pasajes en el aeropuerto. Sacarlos por internet costaban cinco euros más.
   Siempre se pasa la vida buscando las ofertas, y ese aeropuerto es el palacio de los viajes de bajo costo, claro que nunca suma el costo del desplazamiento a la cantidad ahorrada, pero eso es otra historia.
   El caso que por casualidad acabamos comiendo en un hostal, nada menos que del siglo XVII, dónde paraban los carruajes. El dueño nos estuvo explicando la historia del lugar, estaba orgulloso porque justamente esa semana habían retirado el andamiaje de la fachada, restaurada a su aspecto original.
   Una fachada carente de columnas, con una puerta pequeña coronada por un sencillo capitel, toda ella presentaba un aspecto sin barroquismos, lisa y sobria pero elegante.
   Por lo visto llevaba años cubierta por una terraza y en nada se parecía a  la actual. De hecho el dueño empezaba a preparar las cosas para el evento de la inminente inauguración, se podía decir que nuestros ojos eran los primeros en este siglo que veían el hostal restaurado, en su aspecto original.
   Sergio no paró de hacer fotografías con su móvil, otra de las manías de casi todos los del grupo, los móviles y sus odiosos wap-saps. A veces parece que nos reunimos para que los móviles intercambien sus opiniones, cosa por otro lado bastante habitual hoy en día, es más yo soy de los que opinan que pronto se podrá uno casar con su móvil.
   El restaurante no suele llenarse, pero ese viernes había mucha gente, el ruido al fondo del entrechocar de cubiertos y platos, se añadía al murmullo de las conversaciones, aquello hervía.
   Como siempre, solamente sirve una camarera, es joven y atractiva. Aquel día llevaba un suéter ceñido de color rojo, tenía que moverse casi con  desespero para atender a todos, de modo que al caminar de ese modo los pechos le rebotaban exageradamente.
   Sergio empezó a explicar el reciente episodio del hostal, con todo lujo de detalles pero antes de mencionar lo de la restauración, Octavio intervino; él conocía ese hostal, ¡como no¡, y empezó su discurso sobre su historia, básicamente sobre el estilo arquitectónico de la fachada; entrando en detalles sobre las columnas, enormes macizas y gemelas con sus bases anchas. Llena toda ella de grandes ventanales cargados de barrocos adornos de piedra.
   Sergio quiso decirle que se estaba equivocando, pero no escuchó y siguió hablando, ¿a él le iban a decir que no conocía ese hostal? ¡Faltaría más¡
   Los que habíamos acompañado a Sergio, cruzamos unas miradas de complicidad, lo que oímos era fruto de la imaginación y contrario a la realidad, vivida por nosotros tan solo hacía tres días. Pero aguantamos nuestra sonrisa y dejamos que prosiguiera metiéndose en ese jardín.
   En un momento dado Sergio sacó su móvil y enseñó las fotos, ya se sabe una imagen vale más que mil palabras, y no hay argumentos ni carreteras sinuosas para rebatir semejante testimonio irrefutable, de que aquello que nos estaba contando era una invención, o siendo amables una confusión. Por fin Octavio no tendría más remedio que aceptar que estaba equivocado.
   Desde luego no se puede negar que volvía ser el centro de atención de la mesa, pero esta vez por motivos bien diferentes.
   Octavio desvió la mirada del móvil, como si aquello no fuera con él, y ¿sabéis que dijo como toda contestación?, Señaló con la cabeza a la camarera diciendo:
   —Mirar que llega a estar buena hoy la camarera. ¿Os habéis fijado como se le mueven las tetas?
   Todos nos pusimos a reír, este hombre era inútil.
   Desde ese día el clic-yo, ya no desea ser el centro y parece que controla mejor sus deseos de notoriedad.
  












  


domingo, 27 de abril de 2014

LECTURA RECOMENDADA


      TITULO   Quan en dèiem xampany

      AUTOR    Rafel Nadal

      EDITORIAL  Columnna edicions


         El libro que os recomiendo es la historia de una saga familiar, contada con una prosa extraordinaria y una musicalidad muy agradable.
Esta historia camina por los años difíciles de Europa, la guerra del 14, los felices 20, el crac del 29, la guerra civil, la segunda guerra, la reconstrucción Europea.
        La historia es rica no sólo en la narración de los hechos, sino en las pasiones, éxitos, envidias, amores, que fundamentan los motivos reales de la historia.
        Os recomiendo su lectura, pasaréis un buen rato con su lectura.

jueves, 27 de marzo de 2014

LA SECRETARIA Y SU JEFE

                                   LA SECRETARIA Y SU JEFE

     Los días se deslizaban formando poco a poco de manera sutil e invisible un armazón de tela de araña que hacía que los ratos que pasaban se empezaran a cargar de matices íntimos de una manera natural, donde el lenguaje de las miradas formaban un código de cosas no dichas pero que denotaban una mutua atracción, que ambos disimulaban haciendo ver que lo ignoraban.
   Así de esta manera todas esas sensaciones de bienestar, de risas, de sorpresas, en suma de trenes que salen circulando por vías inesperadas y novedosas se instalaban en su cerebro, llenándola de dudas ante lo inesperado.
   Ahora la relación con su novio le parecía diferente, como un juguete comparándola con lo que estaba viviendo, pero no podía romper ese juguete que era el único futuro posible, lo otro era humo que podía desvanecerse o que quizás sólo estaba en su imaginación.
   Lo más delicado era por las noches cuando en la soledad de su habitación su cerebro se llenaba de silencios que reventaban en preguntas, intentando adivinar todo el lenguaje de mensajes expresado con los gestos, que la llenaban de sensaciones singulares, nunca experimentadas con su novio.

   Parecía como si la vida se detuviera cuando estaba a su lado, en esos breves momentos que no por ser efímeros eran menos intensos. Entonces adivinaba que su futuro sin su jefe sería compartir una vida sacrificada a convenciones tradicionales construida con una bonita fachada pero hueca por dentro. Quizás su destino era dejar pasar ese gran amor aceptando que eso sólo pasa una vez por la estación del corazón y si lo dejas pasar se adentra en el túnel oscuro que conduce al olvido.

viernes, 21 de marzo de 2014

UN GRAN EGOISMO

                   
             UNA DE LAS MÁXIMAS EXPRESIONES DE EGOÍSMO

   Cuando un pintor se pone delante de una tela, un escritor ante los folios, o un escultor ante la piedra, desean transmitir sobre una tela, un libro o una escultura, una idea, un sentimiento, una historia o simplemente el deleite de una cosa bien hecha. Y esto se puede trasladar a todas las disciplinas.
   Eso es verdad en casi todos los casos, pero es mentira afirmar que muchos artistas sólo crean para guardar sus obras en almacenes oscuros y olvidados, o que las cuartillas escritas sean para guardarse en el cajón de la mesa de autor.
   Casi todos crean para que su obra vea la luz, aparte de intentar algún beneficio material.
   Es por ello que no entiendo algunos coleccionistas que van en contra de esos principios, siendo unos amantes de las artes.
   Me refiero a los que encargan el robo de obras de arte públicas de gran valor artístico.
   Esas obras hoy en día están catalogadas y por tanto perfectamente identificables, la cual cosa obliga al tenedor último a mantenerla para su único disfrute. Ni siquiera poder sentirse orgulloso de su posesión delante de nadie sin correr el riesgo de ser descubiertos, tampoco para obtener beneficios económicos ni para ellos, ni sus sucesores.
   En definitiva se obligan a mantenerlas ocultas, privándonos a todos poder disfrutar de esas obras de arte antes públicas y ahora desaparecidas.
   Estas personas están demostrando una de las máximas expresiones del egoísmo humano.

jueves, 13 de marzo de 2014

ESPERANDO EN EL AEROPUERTO

                             
             ESPERANDO EN EL AEROPUERTO       

 



   No paraba de mirar el reloj, parecía que las horas se habían convertido en tortugas, despacio, despacio. Era cómo si ese reloj dejara de ser un objeto vintage para convertirse en antigüedad.
   Pero su mente era una liebre, saltaba y saltaba uniendo los recuerdos de momentos vividos hasta formar un gran lazo que le permitiera unir la distancia, al otro lado del atlántico.
   Sin embargo lo único real era los minutos vividos, aquellos que sustentaban el presente y que conformaban sus deseos de amar, eso era todo, así de simple, así de sencillo, amar y ser amado, nada más.
    Otra vez el reloj, las manecillas llenas de pereza que no consiguen parar el ansia por embarcar a bordo. ¡Ojala pudiera volar como un pájaro¡ 
   ¿Volando? Sí como un albatros que asciende y asciende para bajar en círculos mientras otea el lejano horizonte, aquella otra orilla unida por el lazo construido con los recuerdos vividos.
   Entonces el deseo de los abrazos, de la piel con la piel, los labios con los labios, las manos con las manos, las suaves caricias que levantan vibraciones, eso está al otro lado; pensando en ello toma fuerzas, aletea las alas y coge velocidad aprovechando las rachas de viento.
   Cuando se gira el sol ilumina su blanco cuerpo pintándolo con una púrpura dorada, es la luz del atardecer, entonces huele a sal, nota en sus alas el viento, reemprende el vuelo, ve el horizonte, detrás está la otra orilla.

   Se nota nuevo, renovado, ya no importa el reloj convertido en tortuga, porque ahora las tortugas tienen alas y acompañan al albatros que abre el pico lanzando cantos de alegría.  

sábado, 8 de febrero de 2014

LA NOCHE ANTERIOR

                                   
                                       

                             LA NOCHE ANTERIOR

           

                                                          1

   La noche estaba serena, iluminada por el resplandor de la luz de la ciudad, que rebotaba en las nubes produciendo una luminosidad que difuminaba un tono rosa de manera que no se podía decir que era una noche cerrada.
   La impaciencia por haber llegado el momento de verla nuevamente, de tenerla entre sus brazos no le dejaba conciliar el sueño, como si se hubiera tomado varias tazas de café.
   No sólo estaba contento porque sus ensoñaciones posiblemente se podrían hacer realidad en los próximos días, sino porque notaba como aquella chica de semblante triste había recuperado las ganas de vivir la vida, de masticarla, saborearla. Posiblemente empezaba a dejar atrás ese pasado que cubría su corazón, como un ancla fondea el barco y no lo deja navegar, notando pasar el agua por su casco pero sin poderse mover y solamente viendo pasar la vida.
  Seguramente ahora empezaba a dejar de ser mera espectadora, para ser protagonista de su propia vivencia.

                                                                          2

   Soñaba que estaban los dos tumbados en la cama, solamente se oía el ruido del ventilador, que giraba como mudo testigo de aquel acto de amor. El día estaba nublado no daban ganas de salir.

   —¿Cómo te encuentras? —preguntó él mientras le acariciaba tiernamente los desnudos hombros.
   Ella permanecía callada, posiblemente su cerebro navegaba por un mar de dudas.
   —Estoy bien... pero no sé... demasiado bien, mi amor —contestó con voz un tanto rota.
   —¿Qué es lo que no sabes? ¿Quizás piensas que no debemos estar así? O quizás creas que hacemos algo mal. Mi amor; dejemos que por unos momentos nuestros corazones puedan expresar libremente lo que desean.
   —Sí, pero es qué... no sé... ya sabes, están los demás...
   —Crees que todo es muy difícil... ¿no es cierto?
   Ella se acurrucó, juntó los labios a los de él y le depositó un beso, suave, tierno, con sabor a miel. Le miró a los ojos y le dijo:
   —¿Tú me quieres?
   —Claro que sí, tú bien lo sabes, y me esfuerzo y continuare haciéndolo para poder devolverte todo el amor que recibo de ti. Eres una mujer muy especial y todo en ti respira cariño y entrega. —Dobló su brazo y la atrajo hacía él, sus cuerpos estaban juntos, la piel con la piel formando una sola cosa. La besó apasionadamente, mientras le decía suavemente en su oreja:
   —No tengas miedo, así estamos bien, sólo deseo notarte cerca de mí, quiero que veas cómo vibro con tus tiernas caricias, nada más que eso.
   —Apriétame fuerte deseo notarte cerca, no quisiera que este momento nadie nos lo pueda romper.
   —Nadie ni nada nos lo romperá y siempre lo tendremos para nosotros, pase lo que pase esto ya nadie nos lo arrebatará. Gracias mi amor por todo lo que me has dado.

                                                                           3

   Por la ventana entró una claridad, el día se había abierto y el sol se abría paso entre las nubes, como queriendo anunciar su presencia. Un rayo que atravesaban la habitación iluminaba las motas de polvo, como si hubiera pasado Campanilla dejando su rastro dorado de estrellas tras Peter Pan.

   Ella se quedó mirando la luz, estaba contenta sabía que el ancla de su barco había empezado a soltarse, y ya podría empezar a navegar, llenando sus pulmones de la brisa de pura vida.

  


domingo, 19 de enero de 2014

SOBRE EL LIBRO DIGITAL



                                    EL LIBRO DIGITAL


   Leo un artículo en El País, (16-01-14),escrito por Javier Martín, donde explica que según un estudio de
Pew Reseach Center, la subida de lectores a través de e-book, no ha hecho disminuir el número de lectores en el libro impreso. Este estudio se refiere en el mercado norteamericano dónde cabe recordar que los libros en general suelen ser más baratos que en nuestro país.

  Bien, yo opino que los dos sistemas son compatibles y complementarios, no tiene porque suceder un canibalismo entre ambos
  Para el avión, el tren, el metro, etc el e-book Para tu casa, tranquilo al lado de una copa o un café, sin duda un libro impreso.

sábado, 18 de enero de 2014

INTERESANTE PARA ESCRITORES


                                          DE INTERÉS PARA ESCRITORES


    Sobre todo para los escritores noveles es difícil hacer llegar sus obras al público en general.
    Como es sabido una de las maneras de hacerlo es mediante la utilización de lo que se da por
llamar las redes sociales.
   Pensando en ello y habiendo sufrido en propia experiencia, no diré desprecio, pero si total
y absoluta falta de respeto que se vive en algunas editoriales; el sólo hecho de que alguien dedique
un año, dos o más en trabajar sobre una novela, ya mercería un cierto reconocimiento.
   Se puede argumentar que son millares los manuscritos que se reciben, es cierto, pero
también es cierto que la valoración de los mismos para los expertos no lleva más allá de las
primeras páginas para decidir si vale la pena seguir o se descarta.
   Los manuscritos estarán escritos
muy bien, bien, peor o fatal, supongo que los del primer grupo deben
ser poquísimos, pero eso no debería ser excusa para poder enviar un simple mail al autor indicándole
que su obra no es adecuada. Es cierto que algunas editoriales lo hacen, pero creo que la mayoría se
limitan al silencio.
   Volviendo a las redes sociales anoto dos direcciones que opino son de interés:

    www.redescritoresespa.com
    www.palabrasdiversas.com