sábado, 21 de diciembre de 2013

NARRACION: LA DESPEDIDA



                                   
                               LA DESPEDIDA

   Aquellas horas de espera no era tiempo de inquietud y nerviosismo, todo lo contrario, era espacio de ilusión y esperanza, al tiempo que de intriga y miedo porque llegaba el final.
   Le invadía un sentimiento agridulce; dulce por los recuerdos, agrio por ser hoy la despedida, una contraposición como el blanco y el negro.
   Todavía permanecía el olor a canela del día anterior. Faltaba poco para que ella llegara, estaba solo y todavía tenía tiempo de escribir algo bonito,donde reflejar lo que sentía, ese sería su regalo de despedida.
   Esos días pasados que hoy finalizaban, habían sido como entrar en una dimensión desconocida donde las horas alcanzan una magnitud diferente, se convierten en mediciones de sensaciones y solamente eso es lo que vale.
   Esa noche iba a ser la última, la despedida, donde esperaba que los recuerdos de los ratos pasados, llenaran el espacio que con un poco de suerte estaría presidido por un cielo estrellado, quizás pudiera volver a explicarle las historias de las galaxias y de cuentos fantásticos, a veces tiernos, otras divertidos, llenándola de paz, alegría y risas, al tiempo que jugueteaban juntos.
   Posiblemente por fin ese tiempo iba a ser sólo de los dos; los recuerdos de ese momento y del tiempo pasado, sustentarían el futuro sin ella.
   A lo mejor podría leerle la historia que escribió para regalársela, cuando la escribía sus dedos pulsaban el teclado del ordenador, pero en realidad era el corazón que los movía, y aunque quizás no se lo pudiera leer por las circunstancias ajenas, que casi siempre frenan lo que nos gustaría hacer, no importaba; sus ojos hablarían con sublimes miradas y las caricias unirían sus pensamientos.
   Iba a ser una despedida alegre, sincera, emotiva, cariñosa, suave; esa cena sería dulce como la miel, y pasara lo que pasara siempre quedarían esos rincones únicamente de los dos. Ya nadie jamás podrá robar sus espacios de risas, emociones donde sus cuerpos habían vibrado por notarse íntimamente unidos.
   Se debía aceptar la realidad de sus corazones, como siempre se había aceptado que la noche precede al día.
   Volver a renacer de sus pasados tortuosos, sobre las cenizas de la casa quemada, volver a sentir las ganas de vivir, solamente por eso la aventura había valido la pena, pasara lo que pasara, seguiría valiendo la pena, jamás imaginó que podría llegar a pensar de esa manera, pero ella sublimaba sus pensamientos.

   A veces en sus noches de soledad soñaba como su mano echaba hacia atrás su pelo, le levantaba la cabeza al tiempo que le sacaba las gafas, y le cubría su cara de pequeños besos mientras le acariciaba el puente de su cuello desnudo. Y concentraba toda su alma en ese volcán cálido y tormentoso que los acercaba de manera irrefrenable al placer máximo, entonces casi medio perdía el sentido.
   Pero no le importaba saber que nunca volvería a sentir la profunda calma, esa sensación de paz que invade los sudorosos cuerpos aún jadeantes, mientras todavía debajo de ella totalmente aturdido besaba despacio su hombro, después de culminar el acto de amor.

   Aunque nada de eso volviera a suceder, y la distancia apartara sus vidas, nada impediría saber que había valido la pena las intensas vivencias pasadas.
   ¡Sí¡... ¡Habría valido la pena vivir entre la blancura y la negrura de sus almas¡

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viernes, 20 de diciembre de 2013

Sobre: los coitos más torpes del año


          LAS ESCENAS DE SEXO MAS TORPES EN LITERATURA DE 2013

  Se publica en la sección Cultura del diario El País (19.12.13) un articulo de Miqui Otero sobre los ochos pasajes premiados por la "Literary Review" para las peores escenas de sexo escritas en 2013. Excelente reportaje.
  Recomiendo su lectura con sentido crítico y ustedes mismos juzgarán.
  En realidad los episodios amorosos acabados en sexo son muy difíciles de escribir sin caer en la pornografía o en el mejor de los casos en el erotismo. Opino que el escritor debe hacerlo sabiendo que una de las virtudes de la lectura, a diferencia del cine, es que el lector vive los episodios de manera particular e intransferible, es por ello que especialmente esas escenas son imaginadas de mil y un decorado diferente.

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domingo, 15 de diciembre de 2013

Sobre: sea culto en 30 minutos.

                                         UN BLOG PARA VISITAR


   Veo en el blog: "odiaconmigo", un interesante y a la vez gracioso artículo sobre la manera de hacerse culto en 30 minutos.
   Anoto el enlace porque les arrancará una sonrisa a todos aquellos aficionados a la lectura

     http://odiaconmigo.blogspot.com/2012/03/sea-culto-rapidamente.html/

   Ya verán cómo les gusta, y luego comentan.

   

sábado, 14 de diciembre de 2013

NARRACION : EL COSTO DEL ODIO



             EL COSTO DEL ODIO
cafetería Zurich
                               

   Aquel sábado la ciudad se despertaba perezosamente, los camareros del Zurich preparaban las mesas de la terraza; en una de ellas dos amigos hablaban mientras tomaban sus cervezas, eran dos hombres que habían pasado el medio siglo y por su aspecto y modales se adivinaba que eran personas de nivel, se les veía muy contentos.

   -¡Menuda sorpresa¡ Gracias a que me localizaste por mi blog  pudiste llamarme y nos podemos ver después de... no sé, algo así... ¿cómo treinta años? estoy contento -Sergio decía esto con un gesto de alegría, levantando su jarra de cerveza y dirigiendo su mirada directamente a los iris de su amigo.
   Martín alargó su brazo y con la mano alzó la jarra, correspondiendo al saludo de su amigo. Observaba con detenimiento a su amigo, los años le habían marcado con un  cincel muchos caminos de arrugas que seguramente escondían multitud de experiencias. No sólo se dio cuenta de eso, sino que cuando su amigo alzó el brazo con la jarra, no pudo disimular un rictus de dolor, no fue un gesto de agudo dolor, sino de resignación a una cosa irreparable.
   -Sergio ¿qué te pasa en el brazo? -le preguntó Martín con sorpresa, al tiempo que sacaba un cigarrillo de la cajetilla y se disponía a encenderlo.
   -No nada, este dichoso hombro que cada vez que hay un cambio de tiempo me duele, es como si tuviera metido dentro un meteorólogo -dijo esto con un tono como dando poca importancia  al hecho, y fuera una cosa natural.
   Martín sacudió su cabeza esbozando una sonrisa enigmática, se detuvo, le miró con semblante serio y pensativo como si tuviera que tomar aliento antes de hablar:
   -Y ¿desde cuándo te duele? -preguntó, más que nada para mostrar interés, aún sabiendo que la pregunta era más retórica que otra cosa, había notado en el gesto que aquello era un dolor sordo y resignado.
   Sergio no contestó de inmediato, hacía esa pausa intencionadamente para cerciorarse de que Martín le iba a escuchar con atención.
   -Bueno... pues desde aquel día este hombro no ha dejado de darme la murga cada vez que cambia el tiempo.
   Martín no acababa de adivinar a qué se refería con ese -desde aquel día- arrugó su frente, dobló los labios y arqueó las cejas. Sergio al ver la expresión de duda le preguntó:
   -Pero hombre, ¿no te acuerdas del verano que me rompí el hombro?
   Martín enseguida adivinó:
   -Sí hombre claro que me acuerdo, pero de eso hace mil años... aquel pueblo de mala muerte y el maldito profesor de matemáticas... ¡menudo veranito¡
   Sergio juntó el índice y el pulgar de ambas manos y los situó delante de sus ojos a modo de gafas, mientras imitaba la voz rota y ronca del profesor diciéndole:
   -¡Pórtense bien¡ Sino mañana los mandaré en el autobús a Puigcerda.
   La imitación del gesto y lo voz hicieron reír a los dos. Martín ya calmado dijo:
   -Menudo tío y menuda manía le teníamos, pero bien pensado ahora con los años vaya inconsciencia con lo que hicimos ese día. ¿No crees?
   -Claro pero es que en realidad lo odiábamos con todas nuestras fuerzas.
   -Hombre sí -replicó Martín- pero no dejábamos de ser unos críos. Aunque aquello fue fuerte lo reconozco.
   -Mira eres el de siempre no has cambiado, te he de decir que desde ese día nunca más he deseado mal para nadie, aunque en realidad no sé si aquello que sentíamos de críos se le pude llamar odio. Pero te diré una cosa, lo que me pasó fue una suerte, una especie de señal que me recuerda que la venganza es un mal negocio, a ti no sé, pero aquel día no sólo me rompí el hombro sino el alma.
   Se hizo un silencio cómplice, ambos permanecían callados recordando el episodio de aquel verano. El sol empezaba a calentar.

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   Es asombrosa la cantidad de sucesos que caben en dos palabras, -Aquel verano- dichas de manera simple, como de pasada, pero no tienen nada de simple.

Maranges
   Aquel verano Sergio y Martín suspendieron tres asignaturas, una de ellas las matemáticas. Sus padres como castigo y con una severidad extrema los enviaron a pasar el estío en la masía de unos conocidos en el minúsculo pueblo de Maranges, en lo más alto del pirineo.
La masía 
   En aquellos años el pueblo estaba comunicado por una estrecha carretera de tierra con Puigcerdá, por la que circulaba un destartalado autobús de línea una vez al día, los martes llevaba el correo y los domingos llevaba el párroco, para decir misa en la minúscula capilla.
   Tres días a la semana subía con un viejo Citroen dos caballos, un profesor a dar clase a los dos díscolos discípulos, la verdad es que les hacía la vida tan imposible que lo llegaron a odiar con todas sus fuerzas, que no por ser fuerzas infantiles dejaban de ser poderosas. Tal es el caso que decidieron vengarse de este hombre y entre los dos urdieron un plan.
   El lunes cuando llegara el susodicho profesor, Sergio se encargaría de entretenerlo con cualquier excusa, mientras Martín manipularía el motor del viejo dos caballos, con eso conseguirían que el profesor, que odiaba el pueblo y no sabía ni como abrir el capó del coche, no tuviera más remedio que fastidiarse quedándose a pasar la noche, en espera que con el autobús llegara el mecánico al día siguiente.
   La cuestión es que Martín sin tener ni idea de mecánica, sólo se le ocurrió desconectar el tubo que alimenta de gasolina el carburador, dejando una inocente pista clara de la fechoría. Y no sólo eso sino que con las prisas asustó a unas vacas, que saliendo de estampida tropezaron con el rudimentario poste que sustentaba el cable de la línea telefónica, y lo derribaron dejando al pueblo sin comunicación.
   El caso es que nada sucedió según lo previsto; un hecho inesperado dio al traste con todo lo planeado.
   Sergio normalmente bajaba la escalera del granero de una forma peculiar, se dejaba resbalar deslizándose por la misma con los pies a ahorcajadas a modo de freno, lo había hecho mil veces y nunca le supuso ningún problema.
   Aquel lunes estaba nervioso, Martín le había puesto al corriente de la consecución exitosa de su misión, sobre el dos caballos del odiado profesor y del susto con la estampida de las vacas, eso último le inquietaba la conciencia, ahora el caso tomaba otro cariz afectando a todo el pueblo.
   Sea por una cosa u otra, el caso es que ese día al deslizarse por la escalera su mano tropezó con algo y se soltó, la caída fue espectacular y los gritos de dolor se oyeron hasta Pernambuco.
   Enseguida acomodaron a Sergio en el asiento posterior del viejo dos caballos, el profesor se disponía a llevarlo raudo a urgencias del hospital de Puigcerdá, pero claro el coche se negaba a arrancar, como si estuviera muerto.
   Allí nadie sabía resolver aquello y estando sin teléfono, esperar al autobús del día siguiente pensaban que podría devenir en un drama, a juzgar por los espasmos de dolor del joven Sergio. Pronto se organizó un grupo de cuatro ciclistas que partieron de inmediato para avisar del accidente y pedir ayuda, pero claro eso tardaría horas.
   Para Sergio el drama era doble, porque aparte del dolor físico, su alma se debatía en confesar la venganza urdida y consumada, delatando a su amigo y de este modo se solucionara y pudiera salir pitando hacia el hospital; en esa duda pasaron más de dos largas horas. Ya no podía más y al mínimo movimiento por milimétrico que fuera, veía no sólo las estrellas sino el firmamento en tecnicolor.
   Por su parte Martín no sabía que hacer, delatarse el mismo suponía un castigo impensable de sus padres y eso le aterraba, si lo habían desterrado en aquel lugar olvidado, ¿qué podrían hacer después de conocer la fechoría?. El podrido profesor no tardaría en comunicárselo.Pero claro ver sufrir a su amigo no era precisamente la mejor de las situaciones.
   Finalmente sin saber de qué manera, se le ocurrió ofrecer una solución de compromiso.
   Se inventó el cuento chino de que un tío suyo tenía un coche de igual marca y modelo y a veces le ayudaba cuando lo revisaba, le sostenía las herramientas, la luz, limpiaba las bujías y cosas así; por eso sabía algo sobre ese motor, y pidió poder darle un vistazo.
   El resto fue simple, le dejaron hurgar en el motor, y de la misma manera que desconectó el tubo de la gasolina lo volvió a empalmar, enseguida se solucionó el rescate, circunstancia que no sólo le salvó del descubrimiento del boicot, sino que en cierta medida lo convirtió en el héroe salvador.

 
                                                             &&&

  Ya en el hospital las palabras del doctor fueron tajantes, a modo de riña:
   -Si esta rotura se hubiera tratado enseguida no pasaba nada, pero ahora ya veremos si todo queda soldado a la perfección o por el contrario toda su vida arrastrará molestias.
   A Sergio aquellas palabras le quedaron cinceladas en algún lugar de su cerebro.

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   El Zurich se empezaba a llenar de gente, Sergio se cambió de silla, el sol tocaba su cogote con fuerza, alzó su mano señalando al camarero indicando que trajera otras cervezas. Un olor a calamares fritos se apoderaba de las mesas de la terraza próximas a la entrada. Le costaba creer que Martín hubiera olvidado aquel episodio, es más, que ni tan siquiera le hubiera servido para aprender algo.
   Efectivamente para Martín aquellos recuerdos solamente eran vivencias que se había llevado el viento de la vida, ese que cada día nos empuja para levantarnos y vivir un día más y olvidar un día menos.
   -Bueno -dijo Martín- en definitiva ya ves todo lo de aquel día, no sirvió para nada ni tan siquiera para vengarnos del odiado profesor.
   -Te voy a decir una cosa -contestó Sergio mirándolo con cierto desdén- yo si que aprendí algo.
   Martín se quedó descolocado con esa afirmación, quedaba un poco en inferioridad de condiciones desde un punto de vista intelectual, así que preguntó:
   -Vaya y se puede saber ¿qué aprendiste? -Hacía la pregunta más pensando en un argumento para responder, que en la pregunta en sí misma, lo que no podía imaginar era la contundencia de la respuesta, imposible de rebatir.
   -Pues mira lo que te voy a decir no lo tomes como una moraleja, pero cada vez que me duele el hombro recuerdo que esto es el costo del odio.

   La plaza empezaba a hervir de gente, aumentaba el murmullo como si la vida renaciera en la ciudad.

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lunes, 2 de diciembre de 2013

Sobre el libro digital


  02.12.13

                      Artículo en El Pais el 01.12.13, por W.Manrique Sabogal.

   Me permito añadir un comentario al magnífico artículo editado en el diario El País.
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   Datos del mercado editorial en España: 2800M.eu. De los cuales 1500M pertenecen a las librerías y sólo 15M al libro digital. (datos 2012).
   En EEUU el libro autopublicado subió un 285%. El 50% de los ISBN son de autores independientes.

   Entonces... ¿Va a desaparecer el libro tradicional? Mi contestación es un NO rotundo; lo que transmite un libro en papel, su tacto, su olor, su pertenenecia, hoy por hoy no lo consigue el libro digital, y eso lo saben bien los lectores de toda la vida.
  
   Por tanto... ¿El libro digital no tiene razón de ser? Mi contestación es que SI tiene razón de ser, combinar ambos sistemas será decisión inteligente para el buen lector.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Sobre la presentacion de "vivir al filo"



   Presentación viernes 29.11.13


   Debo dar las gracias a todos los asistentes a la presentación de mi última novela VIVIR AL FILO, en el Fnac de diagonal mar de Barcelona.
   Pasamos un divertido rato con la agradable presentación a cargo de Fernando Weissmann, escritor de minirelatos y autor del exitoso blog:
      == www.odiaconmigo.blogspot.com ==

    Luego las preguntas en el coloquio fueron muy sutiles y después nos reímos mucho tomando una copa con los asistentes.
   El detalle del regalo de la barajita de cartas llamó la atención, aún sobraron unas cuantas para el que quiera comprar el libro en el Fnac y la pida. (hasta que se agoten)

   Espero poder repetir la experiencia en las próximas tertulias.

   Día 10.02.14 (lunes)   18h. c/ Diputación 306 pral. 1ª Barcelona

   Dia 18.02.14 (martes) 19h biblioteca la Bóvila  Pl. Bóvila 1  L´Hospitalet Llobregat

   Si deseais os envie recordatorio proxima tertulia una semana antes basta mandar mail a:

El autor y el presentador
    === info@ceid2000.com ===

   ¡Os espero...  será divertido¡

jueves, 28 de noviembre de 2013

sobre manuscrito "The bay Psalm Book"




   Leo la noticia de la subasta en la casa "Sotheby" de N.York, del manuscrito "The bay Psalm Book".
  
  Me trae a la memoria, salvando las distancias, que el sector corchero realizó cosas nuevas tales como imprimir sobre hojas de corcho El Quijote.
   No pretendo comparar nada con el valuoso manuscrito, es incomparable, pero si quiero dejar constancia del curioso hecho.
 
    --"Sobre finales del 1800, Dn. Octavio Biader era un impresor de Sant Feliu de Guixols y editó 50 ejemplares de el Quijote, en finas hojas de corcho del tamaño de medio DINA4
 Cada ejemplar se vendió al astronòmico precio de 50 ptas (0,51eu).
   Para relizar esa impresión inédita compró las hojas de corcho a la casa "H.A.Bender" del mismo Sant Feliu de Guixols, que esta a su vez las importó de su central la compañía "Bender & Cia." ubicada en la ciudad de Frankenthal, (Baviera, Alemania), que se dedicaba a ese novedoso tipo de fabricación"
  
  
            Datos del libro ICONO DE CORCHO pág. 249y250


viernes, 22 de noviembre de 2013

NARRACION:EL HOMBRE DEL CRUCIGRAMA



                              EL HOMBRE DEL CRUCIGRAMA

   Aquel año de 1876 fue especial en Falkenstein, no sólo para el pueblo sino para mí.
sanatorio tuberculosis
   Ese año el doctor Peter Dettweiler inauguró el sanatorio para tuberculosos, era un edificio gótico de ladrillos rojos, rodeado de bellos jardines, fuentes y pequeños estanques con peces de colores.
   Desde la reja se veía la amplia terraza cubierta con unos toldos de color crema. Estos protegían una batería de sillas reclinables donde reposaban los pacientes. A su lado había unas escupideras portátiles de vidrio de color azul, perfectamente disimuladas tras unos paños blancos. 
   Precisamente se decía que el doctor Dettweiler había mejorado el tratamiento de su profesor, el doctor Hermann Brehmer, considerado como el padre de ese nuevo sistema de sanación, al haber fundado el primer sanatorio en la Silesia diez años antes.
   Pero debo explicaros primero como era mi pueblo antes de ese evento. Falkenstein está situado en el condado de Land Hessen,relativamente cerca de Frankfurt. Rodeado de bosques frondosos que pueblan los montes Taunus, su altura de 400 metros permite respirar aire puro y limpio, motivo para la elección de la casa de curación, como lo llamaban algunos. Ese ambiente propicia la ventilación de los pulmones y la altura acelera el bombeo de sangre, cosas que ayudan a sanar la terrible tuberculosis.
   Como habreis adivinado poca cosa ofrecía el lugar para un joven como yo, que con quince años soñaba que Berlin era como la meta del mundo.
   Pero claro la llegada del sanatorio cambió todo, dio trabajo para cocineras, camareras, sirvientas, talleres para los carruajes, maleteros, mozos de cuadras, jardineros y otros empleos, pero ninguno de esos trabajos me gustaba.
   Para evitar el aburrimiento supino de los enfermos, se organizaron partidas de cartas, sobre todo de scaft y aún de schafkopf (aunque ese juego fuera típico de Baviera), además parchis, damas y la oca. En los jardines una rudimentaria bolera para los más osados.
minerva
   Finalmente en otro grupo ya más reducido, ajedrez,crucigramas y jeroglíficos. Para estos últimos se editaban unos boletines especiales para el sanatorio que se entregaban los martes y los jueves, como una especie de diario particular donde aparte de venir los nuevos retos, contenía las soluciones de los anteriores y de relleno un parte meteorológico, el horoscopo y ocasionalmente alguna cosa de poca relevancia.
   Precisamente ahi es donde entro yo. En la trastienda del local que vendía los diarios, libros y papelería, había una vieja Minerva de un cuerpo, donde se imprimía la hoja dominical de la parroquia y ahora el diario del sanatorio. Fue por ese motivo por el que empece a trabajar. Tuve que hacer de linotipista, impresor, doblador y repartidor, en resumen todo el proceso.
   Lo que os tengo que contar podeis estar seguros que es la pura verdad.
   Lo recuerdo como si fuera hoy mismo, Herr Kellen Maurer, a juzgar por su apellido posiblemente de familia masona, era un hombre de aspecto intelectual. Tenía una incipiente calva que se compensaba con un bigote caracoleado y unas largas patillas, llevaba unas grandes gafas de pasta que le tapaban media cara, pero sin esconder una mirada esquiva y nerviosa que habían visto pasar algo más de ocho décadas.
   Yo sabía por Ángela, una camarera que cortejaba, que la habitación 111 que ocupaba Herr Kellen, olía a cuero de baúl viejo, que medio tapaba el olor a caballerizas que estaban cerca y que cuando soplaba viento del sur inundaba con aroma a cuadra.
   Ese cuarto estaba en la primera planta a cien metros de la entrada posterior de los servicios, y siempre tenia la persiana de la ventana medio cerrada.
   Herr Kellen llegó a tener el apodo de el adivinador como pronto conocereis.
                                                 
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   Resulta que Herr Kellen estaba todo el tiempo extremadamente triste, no había manera de que acertara ningún jeroglífico y menos acabara un crucigrama. Una de las distracciones del aburrido sanatorio era la crítica de los demás compañeros de enfermedad, de modo que pronto fue diana de los escarnios sobre su poca capacidad intelectual, rayando para algunos el calificativo durísimo de ser lo que se empezaba a conocer como un bordeline. A mí eso que me explicaba Ángela me producía mucha rabia, y me imaginaba lo feliz que sería ese hombre si tuviera una mejor habilidad semántica, me crucé con él varias veces en el jardín y parecía un alma en pena.
   Pero todo cambió para él a finales de septiembre, cuando empezó de golpe a solucionar con éxito los crucigrams y los jeroglíficos bisemanales, de una manera pulcra e indiscutible. Recuerdo la fecha perfectamente porque esa semana, la última de septiembre, era muy celebrada en el pueblo. Imitaba un poco las celebraciones tan famosas del Oktoberfest de Munich, en ese jolgorio di mi primer beso a Ángela, dicho sea de paso.
   Al principio pocos hiceron caso arguyendo que esos acertijos de Herr Kellen, se debían a una racha de buena suerte, pero al paso de las semanas, esa circunstancia se extendió no sólo por el sanatorio, sino también por el pueblo que pocas cosas tenía que comentar, por ejemplo un señor de Baviera que acertaba con éxito los boletines del sanatorio, pasó de ser un bordeline a un genio en menos de ocho semanas.
   Las señoras se acercaban a preguntarle sobre sus horóscopos de los próximos días, y los que jugaban a los bolos sobre el tiempo. Inexorablemente siempre acertaba en sus previsiones.
   La cuestión es que su fama llegó hasta Frankfurt y aún más allá al salir publicado un artículo sobre él en el Bild. Tanto es así que no sólo fue proclamado ciudadano de honor de Falkenstein, sino que un equipo de eminencias médicas y otras disciplinas científicas, tenían la intención de desplazarse para estudiar esa extrañeza que se empezaba a conocer con el nombre Prophête. No se porque esa moda de nombrar las cosas en francés, cuando tengo entendido que aquello parecía un fenómeno de paramnesia o un nombre parecido (yo no soy médico); que eso del Prop... no se qué, es algo como que se puede ver el futuro, pero ese siglo de 1800 era así de cursi.
   El examen de esa rareza se realizaría al día siguiente de la gran recepción que se había preparado para obsequiar al equipo de sabios, al mismo tiempo que se homenajeaba a Herr Kellen con la entrega de la llave de la ciudad.
   Todo estaba a punto, una banda de música, una tarima, el atril para los discursos y un pequeño refrigerio en el Rathaus, (bueno creo que vosotros lo llamáis casa consistorial o algo similar).Y no sólo eso sino que en el sanatorio habían extendido entre los toldos unas guirnaldas prendidas de banderitas de colores y de naciones, y según me explicaron hasta en la recepción habían cambiado el ficus por otro más grande y frondoso.
   La mañana del evento Herr Kellen no se presentó a tomar su café ni su desayuno, al principio nadie le dio más importancia, todo el mundo comentaba que serían los nervios del homenaje que le mantenían en la cama.
   La realidad era que estaba fiambre, bueno perdón, quiero decir muerto, yo siempre sospeché que quizás algún envidioso, ayudó un poco a acelerar a la naturaleza para que cerrara el ciclo vital. El caso es que Herr Kellen Maurer, o si se quiere el adivinador, pasó a mejor vida. Hoy ya nadie se acuerda de él, y apenas queda rastro de ese sanatorio que la vacuna contra la tuberculosis se encargó de proporcionar la piqueta.

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   Como se suele decir ha llovido demasiado, he visto hundirse el Titanic, pasado dos cruentas guerras y este año Cuba ha empezado una revolución entre otras muchas cosas, y todo esto mientras yo leía el periódico tomando mi café. Además he acunado cinco nietos, creo que son suficientes vivencias que me otorgan la licencia para confesaros el verdadero misterio de la leyenda de el adivinador,que algunos de vosotros habréis ya adivinado, y valga la redundancia.
  
                                                      &&&

   El trabajo en la imprenta con aquella vieja Minerva, aparte de embadurnarme de olor a tinta y papel, no me dejaba festejar a Ángela debidamente, tenía que remediar eso, así que se me ocurrió hacer en un solo día las dos impresiones, la del martes y el jueves, de manera que siempre tenía editada por adelantado la edición del próximo día, la que llevaba las soluciones de la edición anterior.
   Os aseguro que fue por casualidad que aquel martes, seguramente por los nervios de las fiestas de septiembre, se me colara un número del jueves próximo entre la entrega del martes.
   No se como ni de que manera debió llegar ese ejemplar a manos del adivinador, pero así fue. A partir de aquel día y viendo que ese error hizo feliz a Herr Keller, cada martes y cada jueves entregaba los ejemplares del día en recepción, daba la vuelta al edificio hacia las caballerizas y dejaba caer por la ventana de la 111 un ejemplar del próximo día, esa persiana era como un buzón de la sopresa.
   Ahora cada vez que sentado en la cafetería, oliendo a pan tostado y café recién hecho, y veo a alguién haciendo el crucigrama me acuerdo del adivinador.


  







miércoles, 20 de noviembre de 2013

Sinopsis de la novela "Vivir al filo"



                 SINOPSIS DE LA NOVELA VIVIR AL FILO


   Vivir al filo es una historia basada en una poderosa trama, narrada con una prosa extraordinaria cosida con delicadas y sutiles puntadas, que no dejará al lector indiferente.

   Dos estudiantes a punto de acabar la carrera, se ven involucrados en una partida de póker que les marcará el rumbo de sus vidas.

   Sin apenas darse cuenta se encuentran dentro de una red de evasión de capitales que les hace vivir al borde de la legalidad, y les introduce en una serie de riesgos donde peligran sus vidas.

   Los hechos transcurren durante el primer mandato de los socialistas y la entrada del país en los organismos internacionales, cosa que inquieta a los poderosos capitales anclados en la dictadura que ven que una època de privilegios se les acaba.

   Les llega el amor y deben vivir con él sin revelar su otra vida, a riesgo de perderlo.

   El devenir de los hechos transcurre entre Barcelona, la Costa Azul, Noruega, los paraísos fiscales y Brasil; donde las vivencias en este último país les hará dudar si ha valido la pena vivir al filo.